lunes, 20 de diciembre de 2021

Padre

Recién leí por ahí algo que decía más o menos «ningún consejo es tan honesto como el de una madre que te dice que no tengas hijos». Por supuesto me quedé leyendo los comentarios también, porque siempre que saltan cosas como esta, ver las opiniones de la gente es imperdible. ¡Cómo se ofenden! Como si uno estuviera diciéndoles esas cosas puntualmente a ellos, en vez de ser una frase así tirada al aire (cosa que es), y me acordé de algo que pasó unos días antes de mi casamiento. No sé si el que lee esto lo sabe pero yo desde hace muchos muchos años que sé que no quiero ser madre, jamás. Es algo que en su momento lo charlé con mi actual marido, en ese entonces novio, y quedó siempre claro desde el principio. En fin, cuestión que estaba en casa de mis padres charlando sobre esto del casamiento y tal y mi papá me preguntó si ahora íbamos a empezar a pensar en hijos. Le dije que no, obvio, y su respuesta fue «es la mejor decisión que podés tomar».

Ahora bien, yo en ese momento me quedé pasmada, pero no por la frase en sí sino porque no estoy acostumbrada a que la gente en general se tome a bien mi decisión. Sí, es raro, cada uno hace lo que se le canta pero el hecho de que YO decida no tener cría parece que a muchos los horroriza y los lleva a decir estupideces de todo tipo, como los clásicos «nunca vas a ser una mujer completa» y el hit del momento «lo que vos tenés con tu marido no es una familia si no tienen hijos».

Cuestión que cuando yo cuento esa frase de mi viejo, algunos me preguntan si no me molestó o si no me la tomé a mal. Sinceramente yo no la sentí como un ataque a mi persona como hija suya, al contrario, sentí una profunda honestidad que mucho tiene que ver con la frase que pongo al principio. Honestidad brutal que pocos tienen, porque muchos hablan de las cosas fantásticas de la paternidad (y debe haber muchas eh, no lo niego) pero pocos se atreven a expresarse de esa manera. Yo me reí mucho cuando me la dijo, y me quedé contenta de que sumé a una persona más a la lista de aquellos que no me van a joder ni me van a decir que el reloj biológico va a empezar a tirar una alarma de urgencia pronto.

Así que sí, un consejo más que honesto ese.

jueves, 16 de diciembre de 2021

Literario

Este año estoy terminando libros más rápido de lo que llego a querer escribir algo sobre ellos. Es bueno y malo, porque se me empiezan a acumular las ganas de escribir, pero me pone contenta que voy despachando libros de la pila que tengo siempre sin leer (aunque admito que me sigo comprando, pues siempre se puede ser más viciosa).

Este es otro de los libros que me regaló marido para nuestro aniversario. Estuvo bien el muchacho, me conoce bastante (después de 14 años juntos como para no conocerme...) y sabe que me encantan los policiales. Y dentro de los policiales, que me fascinan cuando hay asesinos en serie. Suena morboso, lo sé, pero es la lectura (y para mirar series también, ojo) que me gusta. 

Maria Grund, escritora y guionista sueca, debuta en el mundo de las novelas con esta maravilla. ¿Qué tienen los nórdicos con los policiales? No lo sé, pero casi siempre me encantan, ya sea para leerlos o para verlos en formato de serie/película. En fin: esta es una historia atrapante desde la primera página, que nos tiene ahí sin poder soltarlo hasta el final. Me encantan esos libros que tienen ese algo que me atrapan desde el principio y que me tienen mirando de reojo cuando no tengo tiempo para leer. Es un placer esa sensación. 

Arranca con lo que parece ser un suicidio, pero empiezan a descubrir otras cosas y otras más se van vinculando, y así, que conectan pasado y presente, temáticas oscuras, personajes macabros. Si así debuta esta muchacha con su primer libro, no quiero ni imaginarme lo que puede llegar a escribir. En algún lado leí «Stieg Larsson (el escritor de la trilogía original policial Millenium) por fin tiene una sucesora: Maria Grund» y creo que es una frase muy acertada. Definitivamente si sigue por este camino, es una mujer que nos va a sorprender en cada historia que saque a la venta. Muero por leer lo que salga de su mente y sus manos.

Para los que disfrutan de esos buenos policiales que no se pueden largar: no lo duden. Es una excelente lectura, más que recomendable. Creo que está en el top 5 de los mejores policiales que leí este año.


viernes, 3 de diciembre de 2021

El príncipe Terry

En la casa de mis suegros siempre hubo y hay muchos perros. Tengo la suerte de haber conocido a varios. Algunos hoy ya no están, como la Negra, la Reina y el Adolfo. Todos los que viven ahí ahora mismo son divinos, y hay uno en particular que siempre será mi perro (macho) favorito del mundo. Este es un post dedicado a él, mi Terry precioso, que hace unos días decidió partir al otro lado del arcoíris. 

Rescatado de la calle cuando era apenas un cachorrito, me acuerdo que era rechiquito de tamaño, no tenía pinta de ser muy grande. Pero era cruza con ovejero alemán, así que terminó siendo bastante grandecito. De esos perros que son tan buenos que no lo podés creer. Cuando era cachorro era tremendo, de ahí su nombre, ya que mi suegra decía que era «terrible». Yo lo conocí cuando tenía apenas unos meses, recién llegado a su nuevo hogar.

No sé por qué pero enseguida se convirtió en uno de mis favoritos, y siempre ansiaba llegar a lo de mi suegra para ver la fiesta que me hacía y la alegría con la que me recibía.

Con el tiempo creció, maduró y se convirtió en uno de los perros más buenos que conocí en la vida. Tranquilo, se acercaba a pedir mimos, te ponía la cabeza para que le rasques el hocico y las orejas. No era besuquero pero algún que otro besito suyo ligué. Besitos livianitos, dulces y cortitos. Amoroso como pocos, de verdad. 

El tiempo trajo consigo los achaques propios de la vejez y empezaron a aparecerle algunas enfermedades que no le dieron tregua, y se lo terminaron llevaron bastante rápido, a pesar de los esfuerzos de mis suegros y los veterinarios. Pero fue un perro amado, querido, cuidado. Compañero, leal, hermoso. 13 años puede parecer poco, y lo es, pero siempre estuvieron llenos de amor.


Hasta hace unos años siempre dormía así, despatarrado



Te voy a extrañar un montón, Terrible de mi corazón. Gracias por dejarme conocerte y amarte. Si existe algún lugar a donde van los perros cuando ya no forman parte de este plano, espero que te reencuentres con el Adolfo, la Reina y la Negra. Lo único que voy a lamentar para siempre es que no llegué a despedirme, pero lo voy a llevar siempre conmigo.